
Los primeros y principales procesos de integración latinoamericana y el Caribe datan de la década de los 60 del Siglo XX, como la ALALC, creada en 1960 y que en 1980 se convirtió en ALADI; el MCCA creado en 1960, y El Pacto Andino creado en 1969 y que en 1996 se convirtió en La Comunidad Andina de Naciones. Estos fueron esquemas que en lo fundamental, formaron parte del contenido integracionista que proyectaba el modelo de la CEPAL llamado "Modelo de desarrollo hacia adentro o modelo de industrialización por sustitución de importaciones".
El modelo desarrollista que tuvo sus inicios en la década de los 50, tenía como objetivo fundamental un determinado desarrollo interno de la industria de las economías latinoamericanas y, por lo tanto, la disminución de la dependencia de los centros económicos a través de la política de sustitución de importaciones, que se basaba en la estimulación de la inversión, garantizando a los productores nacionales la debida protección frente a las importaciones, sin dejar de lado la estimulación a las exportaciones. Para esto era necesaria la participación activa de la burguesía industrializante, quien debía ser el actor principal, según la CEPAL, y que debía también resistir con firmeza la penetración y el dominio de las transnacionales. La integración aparecía como parte de ese desarrollo industrial, al intentar aportar un mercado necesariamente ampliado y determinante para la creciente producción.
La propuesta partía del punto de que la posición de América Latina en el sistema económico mundial, era la de productor y exportador de productos primarios y que a su vez los términos de intercambio de la región se habían ido deteriorando entre otros factores, por causa de la disminución de la demanda de este tipo de productos, debido al aumento del ingreso en los grandes centros industriales.
Los primeros y principales procesos de integración latinoamericana y el Caribe datan de la década de los 60 del Siglo XX, como la ALALC, creada en 1960 y que en 1980 se convirtió en ALADI; el MCCA creado en 1960, y El Pacto Andino creado en 1969 y que en 1996 se convirtió en La Comunidad Andina de Naciones. Estos fueron esquemas que en lo fundamental, formaron parte del contenido integracionista que proyectaba el modelo de la CEPAL llamado "Modelo de desarrollo hacia adentro o modelo de industrialización por sustitución de importaciones".
El modelo desarrollista que tuvo sus inicios en la década de los 50, tenía como objetivo fundamental un determinado desarrollo interno de la industria de las economías latinoamericanas y, por lo tanto, la disminución de la dependencia de los centros económicos a través de la política de sustitución de importaciones, que se basaba en la estimulación de la inversión, garantizando a los productores nacionales la debida protección frente a las importaciones, sin dejar de lado la estimulación a las exportaciones. Para esto era necesaria la participación activa de la burguesía industrializante, quien debía ser el actor principal, según la CEPAL, y que debía también resistir con firmeza la penetración y el dominio de las transnacionales. La integración aparecía como parte de ese desarrollo industrial, al intentar aportar un mercado necesariamente ampliado y determinante para la creciente producción.
La propuesta partía del punto de que la posición de América Latina en el sistema económico mundial, era la de productor y exportador de productos primarios y que a su vez los términos de intercambio de la región se habían ido deteriorando entre otros factores, por causa de la disminución de la demanda de este tipo de productos, debido al aumento del ingreso en los grandes centros industriales.
De esta manera se concluía que la industrialización era necesaria para resolver los problemas de la región y que este proceso debía realizarse a través de la sustitución de importaciones. El Estado era parte importante en este proceso, ya que debía proporcionar la protección necesaria a las nuevas industrias.
Para llevar a cabo este proceso de industrialización, era indispensable contar con recursos adicionales que sostuvieran el elevado nivel de desarrollo y para esto se recurrió al capital extranjero, ya que de acuerdo a los análisis realizados, ni el Estado ni la burguesía nacional eran capaces de asumir toda la inversión necesaria, considerando la alta propensión marginal al consumo y por tanto la baja tasa de ahorro que existía en la región.

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